Pasaron de criticar su inexperiencia y su vida personal a calificar su discurso, con el que les hizo frente a sus críticos, como combativo, sarcástico y hasta elegante.
Palin llegó, incluso, a ensombrecer al propio candidato McCain, luego de una semana en la que le sacaron del closet a una hija de 17 años con 5 meses de embarazo, y un esposo arrestado por manejar embriagado -por mencionar solo algunos-.
"Palin barre con Obama y sus detractores", tituló el 'Washington Post', mientras 'CNN' y 'The New York Times', periódico de corte liberal, encabezaron su cubrimiento destacando que había "electrificado" a un moribundo partido. Haciendo juegos con la ola de huracanes que viene sacudiendo a E.U. otros medios sugirieron que Palin había sido toda una tormenta.
Nada mal para una joven mujer de 44 años que hasta el viernes de la semana pasada era una perfecta desconocida a nivel nacional y cuya presentación original, por ponerlo en buenos términos, fue muy polémica.
Como pocos antes que ella, la gobernadora usó su cuarto de hora para lanzar un furioso ataque contra el senador Barack Obama que hizo a muchos comprender el apodo que le tenían en la secundaria: 'Sarah barracuda'.
Uno a uno, fue golpeando los flancos débiles del senador de Illinois, al que definió como una mera celebridad, un elitista con poco o nada qué mostrar, salvo retórica.
"Este señor ha escrito dos autobiografías de sí mismo, pero ha sido incapaz de aprobar una sola ley. Este un hombre que puede escribir largos discursos sobre las guerras que E.U. pelea, pero que jamás usa la palabra "victoria", salvo cuando está hablando de su propia campaña. Cuando toda esta nube de retórica se disipe... cuando las columnas griegas (que usó Obama durante su discurso de aceptación la semana pasada) hayan sido devueltas a un estudio en Hollywood. ¿Qué es lo que queda? ¿Qué será lo que quiere hacer una vez haya concluido de separar las aguas (como Moisés) y de salvar al planeta? Nadie lo sabe", dijo Palin en de sus comentarios más agudos.
La gobernadora hasta se metió con su esposa, Michelle, cuando dijo que venía de un pequeño pueblo donde la gente siempre se sentía orgullosa de ser estadounidense "en las buenas y las malas". Una alusión directa a una polémica frase de la posible Primera Dama que dijo en febrero de este año que solo ahora, gracias a su marido, se sentía orgullosa de ser americana.
Según comentarios de 'The New York Times', Palin, como un francotirador, le dio en la pepa a todos su blancos.
Al final, el mensaje más poderoso de Palin -y el énfasis de toda la Convención- fue mostrar que McCain tiene una hoja de vida llena de logros y está listo para ser Comandante en Jefe desde el primer día, frente a un Obama que promete lo mejor, pero sin un récord para demostrar que puede hacerlo.
Y mejor no lo pudo poner la gobernadora en una de las frases más comentadas de su discurso: "Así es como yo veo la decisión que enfrentan los estadounidenses en esta elección. En política hay candidatos que usan el cambio para promover sus carreras. Y hay otros, como McCain, que usan sus carreras para promover el cambio".
Todo el mundo coincide en que la selección de Palin fue de alto riesgo. Hasta se escuchó decir a comentaristas republicanos que podía hundir la campaña. Pero en política, como en la vida, nada está escrito. La seguidilla de escándalos, que nadie anticipó, terminaron convirtiendo a la desconocida Palin en toda un vedette, un imán, que tiene al país entero hablando. Muchas mujeres en E.U., pudo constatar este corresponsal, terminaron identificándose con ella -por su carácter combativo, por ponerse los pantalones -y repudiando los ataques a su vida privada.
McCain pasó de tener una inexperta gobernadora de Alaska, a un "perro de ataque" que podría sumarle muchos votos el 4 de noviembre. O restándolos. Eso es lo que está por verse.
Sergio Gomez Maseri
Corresponsal de EL TIEMPO
Washington
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