Pintó a Obama como un hombre preocupado por su propia gloria y dispuesto a ceder ante terroristas y se defendió de los escándalos diciendo que no busca lucirse 'sino servir al país'.
La nominación de Sarah Palin a la vicepresidencia republicana de Estados Unidos, y los escándalos que con ella llegaron, estuvieron a punto de hacer naufragar a la Convención Nacional de su partido, que este jueves concluyó en St. Paul (Minnesota).
Pero al final, fue la actual gobernadora de Alaska la que terminó salvando la fiesta del partido del elefante.
Incluso, al punto de ensombrecer al propio candidato John McCain.
Los mismos medios que durante toda la semana bombardearon a Palin por su inexperiencia para ocupar un cargo de tantas responsabilidades, y que le sacaron del clóset una hija de 17 años con 5 meses de embarazo y un esposo arrestado por manejar embriagado -por mencionar solo algunos 'trapos sucios'-, ayer se regaron en prosa para exaltar el combativo, sarcástico y hasta elegante discurso con que le hizo frente a sus críticos en la noche del miércoles.
"Palin barre con Obama y sus detractores", tituló 'The Washington Post', mientras 'CNN' y 'The New York Times', periódico de corte liberal, encabezaron su cubrimiento destacando que había "electrificado" a un moribundo partido.
Nada mal para una joven mujer de 44 años que hasta el viernes de la semana pasada era una perfecta desconocida a nivel nacional, y cuya presentación original, por ponerlo en buenos términos, fue muy polémica.
Como un francotirador
Como pocos antes que ella, la gobernadora usó su 'cuarto de hora' para lanzar un furioso ataque contra el senador demócrata Barack Obama que hizo que muchos comprendieran el apodo que le tenían en el bachillerato: 'Sarah barracuda'.
Uno a uno, fue golpeando los flancos débiles del senador por Illinois, al que definió como una mera celebridad, un elitista con poco o nada que mostrar salvo retórica.
"Este señor -dijo Palin en uno de sus comentarios más agudos- ha escrito dos autobiografías de sí mismo, pero ha sido incapaz de aprobar una sola ley. Es un hombre que puede escribir largos discursos sobre las guerras que E.U. pelea, pero que jamás usa la palabra "victoria", salvo cuando está hablando de su propia campaña.
Cuando toda esta nube de retórica se disipe (...) cuando las columnas griegas (que usó Obama durante su discurso de aceptación la semana pasada) hayan sido devueltas a un estudio en Hollywood, ¿qué es lo que quedará (...) Nadie lo sabe".
La gobernadora hasta se metió con la esposa de Obama, Michelle, cuando dijo que venía de un pequeño pueblo donde la gente siempre se sentía orgullosa de ser estadounidense "en las buenas y las malas".
Una alusión directa a una polémica frase de la mujer de Obama, que en febrero dijo que solo ahora, y gracias a su marido, se sentía orgullosa de ser estadounidense.
Según el 'Times', Palin fue un francotirador que dio en el centro de todos su blancos.
La gobernadora se concentró también en el énfasis de toda esta Convención: mostrar que McCain tiene una hoja de vida llena de logros y que está listo para ser Comandante en Jefe desde el primer día, frente a un Obama que promete lo mejor pero sin un récord para demostrar que puede hacerlo.
Y mejor no lo pudo poner la gobernadora en una de las frases más comentadas de su discurso: "Así es como yo veo la decisión que enfrentan los estadounidenses en esta elección. En política, hay candidatos que usan el cambio para promover sus carreras. Y hay otros, como McCain, que usan sus carreras para promover el cambio".
En política, nada está escrito
Todo el mundo coincide en que la selección de Palin fue de alto riesgo. Hasta se escuchó decir a comentaristas republicanos que podía hundir la campaña.
Pero en política, como en la vida, nada está escrito. La seguidilla de escándalos, que nadie anticipó, terminaron convirtiendo a la desconocida Palin en toda un vedette, un imán, que tiene al país entero hablando de ella.
Muchas mujeres en Estados Unidos, pudo constatar este corresponsal, terminaron identificándose con ella -por su carácter combativo, por ponerse los pantalones- y repudiando los ataques a su vida privada. Especialmente, aquellos contra su familia.
Y Palin cerró su andanada del miércoles con un aplaudido mensaje a sus críticos: "No soy un miembro de la clase política dirigente permanente ni de la élite de Washington, por eso algunos medios dicen que no estoy calificada (...) Pero aquí va un pequeño flash noticioso para todos esos reporteros y comentaristas: no voy a Washington para buscar su buena opinión, voy a Washington para servir al pueblo de este país".
McCain, pasó así de tener una inexperta gobernadora de Alaska, a un "perro de ataque" que podría sumarle muchos votos el 4 de noviembre. O restárselos. Eso es lo que está por verse.
SERGIO GÓMEZ MASERI
CORRESPONSAL DE EL TIEMPO
WASHINGTON
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